miércoles, 2 de julio de 2014

Trabajar para comer o trabajar para vivir?


Esta pregunta nos la hacemos muchas mujeres. Para mi fue una constante preocupación y ocupación, ya que no sólo tenía que trabajar para comer, si no también lo hacía para vivir; me apetecía por razones de desarrollo profesional y personal.

Desde mi experiencia como madre divorciada en la década de los 80 sentía que ambos conceptos no eran compatibles. Se esperaba que tú única actividad fuera estar en casa al cuidado de los hijos; y de verdad es una experiencia maravillosa poder disponer de la tranquilidad y estabilidad económica para quedarte en casa y dedicarte en un 100% a la familia y el hogar.

Pero qué pasa si te apetece también hacer otras cosas más personales, como trabajar o estudiar? Es malo? soy mala madre por querer además algo para mi? Qué pasa con mis hijos?

En mi opinión, querer desarrollarte como persona, profesional o hacer alguna actividad que te de satisfacciones personales extra hogar es positiva. La pregunta es cómo?

Si tienes una pareja y una familia que te apoya, la cosa es más sencilla, ya que lo puedes combinar más fácilmente y aunque el despego inicial es duro, ambos (hijos y madre) se acostumbran y descubren que hay otras cosas también muy satisfactorias, por ejemplo compartir con otras personas o niños (en el caso de los peques).

Volviendo a mi caso, yo tuve que hacerlo, ya que tan sencillo como que si no trabajaba no comía; sin embargo luego me di cuenta, que una cosa es trabajar para comer y otra era trabajar para vivir. Ya que no sólo disfrutaba tener una vida más allá de las tareas propias de mamá y ama de casa, si no que me interesaba aprender y formarme como profesional y ser tan competitiva como cualquiera, y lo hacía por y para mi!

Claro que fue duro, mis hijos pequeños, el dinero no alcanzaba para mucho, el ex no es que fuera muy colaborador; pero ahora, viéndolo a la luz de la distancia, creo que esas limitaciones me estimulaban más, lejos de detenerme en mi empeño. Recuerdo que cuando hacía la tesis de la maestría, fui la primera y única de mi clase en presentarla inmediatamente después de terminar los exámenes y no solicitar el plazo de prórroga. 

Una compañera me pregunto como me lo montaba, y yo le dije la mi cruda verdad "yo no dispongo de mucho tiempo, así que aprovecho al máximo el poco tiempo del que dispongo". Siempre estaba adelantada en todos los deberes, previendo cualquier situación. que pudiera tener con mis hijos, el trabajo, etc. De ahí mi costumbre de levantarme tan pronto.. 5h!!! (y aún hoy persiste).

Mis hijos compartieron conmigo muchas de mis largas horas de estudio y trabajo y por supuesto también mis logros; y yo estuve siempre para ellos, fue duro pero el balance es positivo.

Mi reflexión final es que como mujer somos más que madres (como bien dice nuestro nombre), nuestro amor propio y nuestras necesidades de logros personales son validas, y es importante vivirlas sin sentirnos culpables por eso. 

Yo trabajé para comer y también para vivir y hoy me siento muy satisfecha de haberlo hecho.

Y tú, trabajas para vivir o para comer? Tienes algún interés personal, cómo te lo montas con el cuidado de la familia? Cuéntame tu experiencia aquí o al correo mquemadres@gmail.com

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Imagen: http://www.carlabulgaria.com