martes, 1 de abril de 2014

Cómo enfrentamos las perdidas


Nuestra vida es un constante cambio y esos cambios se pueden dar en el momento menos esperado. Muchos cambios son positivos y nos traen sorpresas gratas, otros sin embargo, no son tan agradables. Hablo por ejemplo del rompimiento de un matrimonio o de una relación, el fallecimiento de un ser querido, una desilusión amorosa, un proceso migratorio, un proyecto truncado, la perdida del trabajo, etc.


En lo personal, desde muy niña me he enfrentado a perdidas y cambios drásticos en mi vida, he perdido 2 padres, me he enfrentado a rupturas de pareja, he vivido desilusiones amorosas, he emigrado de mi país de origen... seguramente en alguno o varios de estos procesos coincido con muchas personas, forma parte del ciclo evolutivo de la vida.

Sin embargo, lo que considero de suma importancia en cómo asimilamos estos cambios y aprendemos a vivir con las nuevas realidades. No podemos resolver nada, en realidad no hay nada que se pueda hacer, sólo debemos sentirlo y vivirlo. Para mi ha resultado un verdadero proceso de "renacimiento", es como reaprender a vivir con la vista siempre hacia adelante, dejar de hacernos preguntas como "por qué a mi" "si esto no hubiese sucedido" y hacernos planteamientos del tipo "de ahora en adelante haré esto...." "soy más fuerte con esta nueva experiencia". 

El duelo genera un torbellino de emociones y el proceso por el cual estas emociones evolucionan dentro de nosotros se llama "proceso de duelo". Y este duelo pasa por varias etapas, yo aquí te voy a contar desde mi experiencia, como las viví. 

Primero sientes como una debilidad o embotamiento de lo que sientes, es decir, no sabes si sientes o no sientes, te sientes como en un "limbo" emocional.



Luego vives una especie de anhelo y búsqueda de la figura o situación perdida; es como no querer creer lo que estas viviendo e intentar que todo sea como antes.

Después, entiendes y sientes lo que esta sucediendo, tu mundo lo sientes de revés y sobreviene la desesperanza.


Finalmente empiezas a sentir una reorganización interna, lo que antes comenté como reaprender tu vida.


Son etapas que se manifiestan y demoran de manera diferente en cada uno de nosotros.El proceso de duelo es necesario e indispensable vivirlo, de lo contrario, permanecemos en situaciones de pena y podemos llegar a sufrir depresiones.  Mientras vivimos el duelo necesitamos compartir con familiares y amigos para sentirnos "arropados y queridos" ya que son momentos donde los sentimientos están a flor de piel. 

En ese renacimiento, poco a poco empezamos a revivir recuerdos agradables y dar paso de las lagrimas a las sonrisas, nos quedamos para siempre con lo bueno, eso nunca lo perdemos, mientras lo guardemos dentro será sólo nuestro... ya nunca más estaremos como antes, pero seguimos viviendo, tal vez con mayor impulso, tenemos una nueva y gran experiencia que nos ha fortalecido emocionalmente.


«Vivir es ir diciendo adiós a las cosas. 
Vivir es llenarse de pañuelos blancos. Es decir adiós al amigo, a los 
padres, a la novia rubia que nunca llegó, al tren que se va, al abuelo 
que murió...»

Ramón Martín


Y tú, has vivido algún proceso de duelo? Si quieres compartirlo, escríbeme aquí o al correo: mquemadres@gmail.com


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