jueves, 6 de febrero de 2014

Los buenos tiempos

relaciones, pareja, amor, familia
¡Los buenos tiempos se construyen juntos y se alimentan cada día!

Estaba sentada en el sofá mirando al techo; últimamente pasaba así mucho tiempo, a veces hasta horas. 

Ese día aprovechó que él se llevaba los niños al parque para aislarse y pensar, pensar, pensar. Desde hacía 2 años sentía que las cosas no eran igual, no le hacía ilusión, conversar con él o salir en familia a comprar como antes; ahora con cualquier excusa se quedaba en casa sola o en el despacho intentando escapar de su realidad y de sus sentimientos.

Se habían casado hacia 10 años, una boda maravillosa, tal como la había soñado, un viaje de bodas espectacular, un crucero por el mediterráneo regalo de los suegros . Actualmente tenían dos hijos preciosos varón de 8 y hembra de 4, se supone que tenía todo para ser feliz, sin embargo no sentía eso ni por asomo. Al contrario, se sentía triste e insatisfecha. Sólo pensaba en lo mucho que extrañaba los buenos tiempos cuando se sentía dichosa y enamorada y cualquier cosa por pequeña e insignificante que fuera le parecía maravillosa.

Se preguntaba una y otra vez por esa sensación de que todo había cambiado; sin embargo era consciente que tenía lo que siempre había querido... su propia familia, marido, hijos.. con lo cual tenía que reconocer que la que había cambiado era ella.

Él se dio cuenta del cambio de ella desde hacía meses e insistía en buscar ayuda; un psicólogo, un terapeuta de pareja, cualquier profesional que los ayudará a solucionar la situación, pero ella se negaba argumentando que no le iba a explicar su vida a un desconocido.

Y así pasaron los días y meses y ahora mismo se sentía al borde del precipicio; no quería seguir viviendo así, ya no soportaba compartir la vida con él, le sabía muy mal porque era un buen hombre y buen padre, pero no lo soportaba más.

Y entonces se lo dijo, él le suplicó que buscaran ayuda y lo intentaran de nuevo pero ella estaba decidida. 

Han pasado 9 meses desde entonces y ahora empieza a pensar que tal vez se equivocó; él la sigue queriendo un montón, pero esta muy herido y no le perdona no haberlo intentado cuando aún podían tener alguna oportunidad.

Tenemos el desafortunado hábito de valorar la cosas cuando ya las hemos perdido.

¡Los buenos tiempos se construyen juntos y se alimentan cada día!

¿Cuántas veces buscamos algo afuera sin darnos cuenta que lo tenemos justo al lado y no somos capaces de verlo?

Y tú, ¿valoras y luchas por las personas que amas?

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