lunes, 24 de febrero de 2014

¡Lo quiero pero está casado!

Había sido un fin de semana genial!! Marcharon el viernes por la tarde, llenos de ilusiones y planes, ella soñaba con hacer muchas cosas... quería ir al cine, sentarse en un restaurante bonito a tomar una romántica cena, caminar cogidos de la mano, conversar largo rato.... todo sin estar pendiente de mirar el reloj y escuchar aquella frase que tanto odiaba... "me tengo que ir".


Ahora estaban en el coche de regreso a casa, es decir cada uno a su casa; no dejaba de pensar en la amarga despedida y sentir aquella desagradable sensación de ser "la otra". Sentía su amor, sus atenciones, su preocupación pero siempre condicionado con el día o la hora en que él "podía" y ella no quería eso para su vida, quería contar con él siempre, en cualquier momento, sin condiciones ni horarios.

Hasta hace poco aún creía que un día estarían juntos de verdad, pero cada vez lo creía menos. Sabía que él no dejaría a su familia y lo entendía plenamente, es más, ella tampoco se sentiría cómoda pensando que su felicidad era a costa de la infelicidad de otros; lo único que quería era continuar su camino sin él... pero se decía... "lo quiero, pero está casado"... qué hago? que puedo hacer para escapar de ésta relación que me hace tan feliz en breves momentos y tan desdichada en otros muchos momentos?. 

Él percibía una actitud diferente de parte de ella e intentaba complacerla y enamorarla con detalles y constantes promesas vacías, siempre hablando de un futuro inexistente. Últimamente había empezado a acosarla e insistirle en que lo esperara que era cuestión de tiempo; pero ya ella no creía nada... es más había tomado la decisión.  Así no podía seguir y modifico el antiguo discurso mental: "lo quiero, pero está casado" por otro "te quiero mucho, pero yo me quiero muchísimo más".

Entonces empezó  a planear como escapar de esa relación en la que se sentía atrapada emocionalmente. Sabía que tenía que poner obstáculos "reales" tanto para ella como para él. Comenzó a buscar trabajo en otra ciudad de manera que le permitiera poner tierra de por medio, lo fue haciendo poco a poco, ya que también era un cambio de vida radical para ella. Escogió el lugar en el cual le apetecía vivir, que tuviera vida cultural, bonitos paisajes, naturaleza, etc. y dirigió hacia ahí sus búsquedas. 

Envío muchos curriculums, hubo algunas entrevistas, contacto con varias personas, hasta que un día la llamaron de una empresa y le hicieron una oferta interesante. Así empezó la despedida... también con muchas promesas de su parte en la que le decía que pronto se verían y estarían juntos... más de lo mismo!!... pero ya no importaba, serían las últimas promesas vacías que escucharía.

Hoy recuerda aquella experiencia, como éso, una gran experiencia que le enseño a darse cuenta  que lo primero y más importante es la propia estima y que nadie nunca nos puede querer más de lo que nosotros nos queremos y respetamos a si mismos.

Y tú, cómo vas de autoestima? hay cosas de las que quieres escapar y no te atreves? has vivido alguna situación similar a la que te explico aquí? Escríbeme y cuéntamelo todo aquí o al correo: mquemadres@gmail.com

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