jueves, 12 de diciembre de 2013

¿Por qué me pasa esto a mi?


¿Por qué me pasa esto a mi? Esta fue la pregunta que me hacía mientras lloraba un día de hace muchos años.... por allá en los 90.

Acaba de pasar por un largo proceso de selección y tenía muchas expectativas ya que recién había terminado una maestría de 2 años y me encontraba sin trabajo. La empresa en cuestión se ubicaba a más o menos 1 hora de camino desde mi casa y tenía que cruzar un puente (el puente sobre el lago de Maracaibo) para llegar. El perfil del puesto se ajustaba 100% a mis competencias, así me lo había hecho saber la responsable de Recursos Humanos.

En la parte final del proceso nos encontrábamos 2 candidatos ambos con muchas posibilidades, sin embargo, yo casi lo daba por hecho en función de los comentarios de la chica de RRHH. Una mañana recibo la llamada de la empresa donde se me comunica que el responsable del departamento había decidido contratar al otro candidato. 


Para mi fue un golpe duro, necesitaba muchísimo ese trabajo; fue entonces cuando me decía, llorando ¿por qué me pasa esto a mi?. 

No lo entendía.... ese puesto era mío!!!. Después de vivir el respectivo duelo y desilusión, llegó otra oportunidad laboral y a los 2 meses mas o menos estaba trabajando.

No volví a pensar en esa "desilusión" hasta que un día leyendo la prensa me consigo con una noticia en la pagina de sucesos que anunciaba un accidente de transito con resultado de muerte, que había sucedido en el puente sobre el lago, cuando me pongo a leer con atención la reseña sobre el suceso, me doy cuenta que es el chico que había sido contratado para el puesto que yo tanto quería. En ese momento entré en "shock", no lo podía creer, sentí mucha pena por el chico ya que lo conocía profesionalmente; enseguida me cruzaron por la cabeza la infinidad de veces que yo misma hacia esa ruta y pensé que si hubiera sido contratada para ese puesto tal vez fuera yo la que apareciera en esa reseña de prensa.

Me costó superar el impacto, tenía mezclados muchos sentimientos. Cuando pude mirar las cosas un poco en perspectiva, reflexioné sobre la pregunta que tantas veces me había hecho sobre  ¿por qué me pasa esto a mi? entonces fui capaz de hacer un planteamiento diferente ¿para qué me sirve esto que me pasa?, encontré de inmediato mucha paz espiritual y algunas respuestas inmediatas.... otras fueron surgiendo en el transcurso del tiempo. 

Una de las respuestas que encontré es que sin obsesionarnos con algo puntual, debemos seguir trabajando y buscar otras opciones, cuando se nos cierra una puerta, es una señal que nos indica que esa puerta no es la correcta, con lo que debemos seguir buscando y tocar otras puertas. 

Debemos seguir avanzando y no anclarnos en auto compadecernos preguntándonos, por que yo?, el planteamiento que nos permite continuar hacia adelante de manera proactiva es,  que voy a hacer con las opciones y circunstancias que tengo? ó cómo puedo crear otras opciones?. 

Si perseveramos con una actitud positiva, encontraremos esa puerta que se nos abrirá. Debemos buscar, buscar y buscar, para encontrar. No te rindas, a veces la última llave es la que abre la puerta!

Te has hecho a veces la misma pregunta ¿Por qué me pasa esto a mí?, te invito a escribirme aquí o al correo: mquemadres@gmail.com y comentarme tus reflexiones, para acompañarte en la búsqueda de respuestas.

Nuestra voluntad y fortaleza espiritual es la única fuerza que necesitamos para alcanzar nuestros objetivos!!

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