viernes, 6 de diciembre de 2013

Historia de dos hermanas

He escuchado que a la familia no la podemos escoger, nos toca la que nos toca y tenemos que apañarnos con eso; sin embargo, a veces resultas premiado y te das cuenta que con la familia que tienes no necesitas mirar y buscar en ninguna parte ya que lo tienes todo en casa.


Me refiero a dos hermanas muy especiales; las protagonistas de esta historia son mis dos niñas; se llevan 4 años de diferencia en edad; sin embargo a veces me daba la impresión que fueran "gemelas" por el grado de complicidad y unión que siempre ha existido entre ellas.

Como ya he comentado en anteriores entradas, me divorcie muy joven cuando mis hijos eran aún muy pequeños; tenía que salir a trabajar y como es de esperar, casi nunca tenía como pagar a una persona que me ayudara en las faenas de la casa o hacer de canguro. Por lo que entre mis hijos y yo nos organizábamos las tareas y cada uno tenía las suya.

Mi hijo mayor era remolón para colaborar y hacer sus tareas, y con una tendencia "significativa" a molestar a sus hermanas, en especial a la pequeña. Mi niña mayor bastante espabilada y "aplicada" en las cosas de la casa, especialmente en la cocina (ya desde los 7 años preparaba comida para sus dos hermanos), y mi niña pequeña, como la pequeña de la familia seguidora de sus hermanos mayores para todo, aunque con un carácter "fuertecito". Mi niña mayor, tanto por su personalidad, como por colaborar con conmigo, asumía el rol de "canguro" y cuidadora de la casa. Cuidaba de su hermana con verdadera devoción, la atendía en todo lo que podía, la vestía, la peinaba, la bañaba y la defendía de su hermano mayor que constantemente encontraba situaciones para hacerla rabiar.

Un día mi hijo, especialmente inspirado y original en buscar argumentos para molestar a su hermana menor, le dice que ella es adoptada!! mi pobre niña se pone a llorar inconsolable, mientras su hermana intentaba consolarla explicándole que todo era mentira y que no lo escuchara, sin embargo no paraba de llorar y llamarme; su hermana preocupada me llama por teléfono, yo la consolé como pude, mientras su hermana la abrazaba y la entretenía haciendo tiempo hasta que yo llegara... todavía mi niña recuerda con nostalgia todo lo que padeció ese día que creía que era adoptada!!

Estaban apuntadas al ballet como actividad extraescolar. La mayor se encargaba de vestirse y prepararse ella, y luego tenía la ardua tarea de preparar a la hermana... ésta que no le gustaba el ballet ponía objeción a todo.. no le gustaba como le hacía la coleta, no le gustaba la ropa que le ponía, peleaba con el hermano porque éste se burlaba de su peinado y así transcurría buena parte de la tarde... en fin una lucha de cada día para ir al ballet. 

También recuerdo que muchas veces era mi hija quien iba al cole a recoger las calificaciones de su hermana o hablar con la maestra, ya que yo no podía salir del trabajo; eran otros tiempos, no había la permisividad para estos temas como hoy día.

Mis niñas se adoraban, no se cómo hubiera podido sobrevivir sin la ayuda de ambas; a medida que crecían, también crecía su solidaridad y complicidad. Ambas eran capaces de mentir por la otra, de entender y explicar lo inexplicable; el vinculo entre ellas siempre ha ido más allá del que se da por sentado en la familia, simplemente son compañeras de vida.

Ya en la adolescencia de la mayor la pequeña participaba como una más porque su hermana la incluía en todo, y cuando la menor fue adolescente, de igual manera se unía al grupo de amigos de ésta... es decir, tenían los mismos amigos y participaban por igual de todo;  a mi me parecía un poco raro, ya que a esas edades 4 años en mucho; sin embargo eran los mismos amigos, las mismas fiestas, las mismas conversaciones, etc., y hoy día ya adultas siguen teniendo las mismas amistades.

Una amistad entre hermanas que ha perdurado y acrecentado con el paso del tiempo y aunque ambas tienen personalidades bien diferentes, y como es natural han tenido sus confrontaciones, sienten y saben que cuentan la una con la otra, apoyándose y respetándose independientemente de las circunstancias.
Ya desde niñas ambas descubrieron que no tenían necesidad de buscar fuera una amiga... ya que la tenían en casa. Como dije al comienzo, a veces tenemos en casa todo aquello que necesitamos, sólo tenemos que saber identificarlo y valorarlo.

Hoy día son las mejores amigas y tienen la mejor hermana del mundo. Esas hermanas especiales son mis dos hijas maravillosas Yuyu y Mariu.


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