domingo, 15 de diciembre de 2013

De tal palo tal astilla!


A veces cuando veo en mis hijos actitudes positivas mías me siento de lo más orgullosa ya que me veo a mi misma; sin embargo, también veo cosas que no me agradan y me doy cuenta, no ya tan orgullosa, que también son mías. Somos los modelos de nuestros hijos las 24 horas del día y los 365 días del año, nos copian lo bueno, pero también lo malo.

Siempre queremos transmitir lo mejor a nuestros hijos, sin embargo somos humanos y tenemos nuestros fallos y a veces no actuamos de la manera correcta en determinadas situaciones, y es en esos  momentos cuando debemos comentar con nuestros hijos que nosotros también nos equivocamos. Es importante que nos vean  como lo que somos, seres humanos; así humanizamos nuestra relación y nos percibirán más cercarnos y sinceros.

Nuestros hijos también tienden a imitarnos porque heredan algunas características de nuestro temperamento. Ellos no solamente se parecen a nosotros físicamente, sino también internamente. Además nos imitan porque es más fácil para ellos seguir nuestro ejemplo que nuestras instrucciones. De hecho, en muchas ocasiones es nuestro ejemplo el que define en la mente de nuestros hijos el significado de nuestras palabras.

Crecí viendo una madre luchando contra circunstancias muy adversas, ahorrando cuando podía siempre pensando en nuestras necesidades; haciendo malabares con la comida para que llegara a fin de mes, preparando bocadillos y guardándolos en la cartera cuando salíamos para evitar comer en cualquier lugar y gastar lo que no teníamos. Por supuesto, también vi algunos fallos y equivocaciones que ahora me parecen insignificantes teniendo en cuenta la realidad que vivía.

No puedo asegurarlo totalmente, pero es muy probable que mi actitud de pensar siempre en economizar lo máximo posible y llevar una fruta y un bocata en el bolso al salir de casa tenga sus orígenes en mi infancia. De lo que si estoy segura es que a ese ejemplo le debo haber podido independizarme económicamente sin caer en gastos engorrosos cuando decidí seguir la vida sola con mis niños.


Muchas otras cosas las aprendí luego de adulta, viviendo una que otra pena y pensando dentro de mí que  “Si a lo mejor hubiera hecho las cosas diferente..." pero no había vuelta atrás.  Nunca me plantee peros en cuanto a la manera en que mi madre nos crio. Entiendo que hizo lo mejor posible. Por esas razones, prefiero imitar todo lo bueno que recibí de ella y agregar aquellas cosas que no viví, pero que ahora creo importantes para mi bienestar psicológico y físico.



Como padres nuestra responsabilidad en Inmensa, no es solamente lograr que sean unas personas honestas y de bien, es también proveerles de la información y formación académica, estimulándolos a desarrollar sus propias habilidades para enfrentarse a la vida y ser felices.



Debemos ser los mejores seres humanos para ellos, que nos quieran y valoren con nuestras fortalezas y debilidades y sobre todo que sientan nuestro amor incondicional ya que esto les brindará la seguridad de saber que en nosotros siempre conseguirán los brazos abiertos para ayudarlos y apoyarlos independientemente de la edad y problema que tengan. 


¿Por qué no empezar hoy a ser los mejores seres humanos modelos de nuestros hijos?

Cuéntame con cuál actitud de tus hijos te ves reflejada? Escríbeme aquí o al mail y cuéntamelo todo.

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