jueves, 12 de diciembre de 2013

Cómo vivir la Navidad sin los que ya no están?

La Navidad para muchos es un tiempo de alegría y de celebración, para otros puede ser de tristeza y dolor. La muerte de un ser querido en la familia es un acontecimiento muy duro y difícil de superar, pero todos sabemos que hay cosas en la vida que no las podemos evitar, la vida continúa es algo que se dice mucho, pero cuando te toca vivirlo es un momento en el que las fuerzas parece que te fallan.

Sabemos que la muerte es un hecho inevitable. Cuando un ser querido nos abandona deja un vacío y una sensación de pérdida en nosotros muy fuerte. Generalmente sobreviene de una forma imprevista y por eso debemos iniciar un tiempo de espera para que fluyan todos esos sentimientos de dolor por la pérdida. Ese tiempo en Psicología se le llama duelo. Todos tenemos que vivirlo, lo más saludable es que luego de una muerte, se hable de ello, se recuerde al ser querido, lo que hacíamos juntos, las veces que reímos y lloramos, lo que compartimos hasta que poco a poco va pasando el tiempo y no es que deje de doler, solo  aprendes a vivir con ello.

Esta situación la viví con la muerte de mi madre, fue un golpe durísimo para mi familia y para mí, pero su recuerdo constante, el hecho de que mis hijos hablen con mucha frecuencia de ella, cuenten anécdotas de cómo era, cómo nos quiso, lo mucho que nos enseñó, lo consecuente que fué siempre con lo que pensaba me ha ayudado a llevarlo mucho mejor. Está presente en cada una de nuestras reuniones, en nuestros temas de conversación, eso hace que espiritualmente la sintamos muy cerca y es la mejor forma que hemos encontrado para que siga viva en nosotros.

Hay fechas puntuales en el año que es inevitable sentirnos tristes, la fecha de su cumpleaños, el día de su muerte y fechas como la Navidad. El sentimiento se acrecienta y está a flor de piel. Pero su hermoso recuerdo permanece como parte de nuestra vida y esto nos ayuda a superar el dolor.

Recomiendo a todas las personas que hayan perdido a un ser querido, que en estas fechas los recuerden asi, con cariño, recordando las buenas cosas que compartieron, lo importante que fué el que estuviera en nuestra vida.

Esta será la quinta Navidad que pasamos sin su presencia física, pero su recuerdo sigue tan vivo que con toda seguridad estará compartiendo mesa en la cena de Navidad y aún mejor, siempre tendrá un lugar privilegiado en nuestros corazones.

Mi eterna gratitud por tu amor y dedicación a todos nosotros...

                                      

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Foto: Mi madre y yo el 29 de Noviembre de 2001 en la celebración del grado de mi hija mayor en Venezuela.