martes, 12 de noviembre de 2013

Un Crepúsculo en el Mediterráneo


Comienzo esta historia presentando al protagonista, se llama "AYANE", el nombre significa "el que se desliza con movimientos y sonidos armoniosos"; el nombre es de origen japonés y es el barco velero en el cual transcurrieron nuestras vacaciones el pasado verano (lo tenéis en la imagen).

Y como todo lo que sucede en un velero, la experiencia es digna de mención. Navegamos por la isla de Mallorca; que es la isla más grande del archipiélago balear. Específicamente nos deslizamos por las costas de Palma (la capital), Sóller, Pollença, Porto Petro, Porto Colom y Andratx.

Es increíble el mundo de sensaciones que se pueden redescubrir y reencontrar en un espacio tan reducido (4 mts de manga por 14 mts de eslora). Hay tiempo para el relax, es una fuente de inspiración para tus más íntimos proyectos, hay tiempo para aprender, para olvidar, para vivir, para disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, para descansar y sobre todo esa sensación casi nueva de estar a merced de la naturaleza sin mirar el reloj... ya que se depende de ella para continuar la travesía, para buscar refugio, para dormir..etc.... sólo mirando el mar!.

Esa quietud mientras continúa la navegación son sensaciones casi desconocidas ya que al estar inmersos en la cotidianidad del día a día hemos olvidado....  relajarnos y simplemente dejarnos fluir.

Una de las experiencias más fascinantes para mi fue descubrir lo bien que se duerme en el mar... arrullada con el vaivén de las olas y el sonido de los moluscos rebotando contra el casco del bote... yo toda mi vida me he ido a dormir con las gallinas y me despierto también con ellas...  pues en el barco le dije a las gallinas que pasaran de mi y me entregaba a disfrutar de interminables jornadas de sueño en cualquier momento...

Otro de mis aprendizajes más sabios fue conseguir identificar cómo no marearme durante la navegación ya que sería una lastima perderme de todo ese espectáculo por un simple y mundano mareo.

Fondear en una boya fue toda una aventura...fondear, consiste en amarrar el barco mediante un cabo o cadena al fondo marino o a una boya. La boya que es un objeto flotante (como un globo muy grande) permite sujetar el bote de forma segura.... os explico, con un especie de palo o tubo que se llama "bichero" se debe alcanzar la cuerda pegada a la boya para sujetarse.... el barco se acercaba mientras yo trataba de alcanzar el cabo... ufff... suena sencillo, pero os aseguro que no lo es en absoluto; fueron vueltas y vueltas... casi caigo al agua.... de película cómica!!! pero después de la 6ª o 7ª vuelta lo conseguimos....toda una faena...!

Después de tanta vuelta, comprendí que los fondeos valían realmente el esfuerzo, comer o simplemente dejarnos estar y disfrutar en medio del mar.... no tiene precio!! (como dice el comercial), imaginaros tener como sala de restaurant, bar o habitación el mediterráneo... total armonía, paz y relax...... gracias Ayane!!


La conclusión creo que resulta evidente...la experiencia se repetirá... !

Sentada en popa disfruté de este crepúsculo con el cual finalizo esta pequeña historia y comparto con todos vosotros... es imposible describirlo... tenéis que verlo... se llama Un Crepúsculo en el Mediterráneo...como el escrito...espero que os guste!.

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