viernes, 8 de noviembre de 2013

Las rabietas y pataletas de toda la vida


La educación de los hijos siempre es un tema que a nosotros los padres nos "ocupa y preocupa". Estamos interesados en saber si lo hacemos bien, y en las formas más adecuadas para transmitir valores, principios, ejemplos, etc., desde el afecto y la seguridad familiar. 

En este escrito quiero comentar aspectos relacionados con las rabietas y pataletas de toda la vida  de los hijos, que son justamente la quejas de los padres y por lo que solicitan orientación.

Mi experiencia como niña, madre y ahora como abuela son bien diferentes. Mi niñez transcurrió básicamente según las normas y educación de mi madre, quien, al morir mi padre cuando yo tenía 6 años tuvo que salir a trabajar y asumir toda la responsabilidad familiar. Aún siendo muy pequeños estábamos muy claros que formábamos parte de una familia y por lo tanto teníamos deberes y derechos que atender, en cuanto a hacer los deberes del cole, comernos todo lo que se servía en el plato sin "rechistar", traer buenas calificaciones del cole, porque como decía mi madre "no teníamos nada más que hacer", respetar los horarios de comida y de ir a la cama en la noche, y por supuesto el respeto a los mayores.

Recuerdo una vez que mi hermano (menor que yo) y yo nos peleábamos por algo que él tenía y yo quería, al darme cuenta que no conseguía lo que quería, "escenifique el numerito de la pataleta", mi madre al darse cuenta de la situación me preguntó el porqué lloraba, y como no tenía respuesta me dijo; "si continúas llorando sin motivo, te voy a dar yo un motivo para llorar", me levantó del suelo, me sacudió el culete y me sentó en una silla aparte de ellos, y me dijo, "el llanto me molesta, así que cuando te calmes puedes venir a seguir compartiendo con nosotros y a pedirle disculpas a tu hermano". Así lo hice; es la única y última pataleta que recuerdo en mi caso, y jamás vi pataletas en mi hermano... supongo que aprendió la lección a través de mi.

Esta misma filosofía aplique en la educación de mis hijos. Tuve mis hijos en la década de mis 20 y casi los 3 nacieron en la década de los 80; estaba muy joven y con muchas responsabilidades ya que estudiaba, trabajaba y además estaba divorciada... lo que no ayudaba mucho en cuanto a las pautas uniformes a seguir en la crianza de los peques.

Mis hijos, como todos los niños, pronto descubrieron el poder de las rabietas e intentaron probar su eficacia conmigo... sin embargo también descubrieron inmediatamente, que de nada les servía.
Solamente mi hijo mayor perseveró en su intento, lo que me permitió además de aplicar ciertos conocimientos de mis estudios, "graduarme en la universidad de la vida" en educación infantil.

Y mis medidas fueron en realidad muy sencillas, aprendidas de lo que viví en mi casa con mi madre y el sentido común.

Me mantenía firme en mi posición, nunca demostré que ellos tenían el control, todo al contrario yo era la madre y la que tenía el control. Les daba una dosis de "ubicolina", los ubicaba, en la situación adecuada de acuerdo a mis normas.

No entraba en discusiones de "tu a tu" con mis hijos, y si había que dar alguna explicación éstas eran cortas y claras. Evitaba responder con enfado, aunque algunas veces no lo lograba, ya que un intento de rabieta por parte de los hijos es un muy buen motivo de enfado en los padres. Jamás me presté al juego de competir por quien tiene la razón.... yo tenía la razón y punto!.


Recuerdo una vez que mi hijo mayor se empeñó en un juguete en el supermercado, ya le había dicho que no... pero él insistía y lo volvía a coger y lo echaba en el carrito... llego un momento en que espero tener el suficiente público, para poder llamar la atención, y entonces, escenificó el numerito correspondiente de la pataleta; yo estaba super avergonzada delante de la gente y muy molesta con mi hijo. Salimos del super sin el respectivo juguete por supuesto, y al llegar a casa le informé que no se merecía ni el juguete que motivo la rabieta, ni los que tenía en casa; así que recogimos la mayoría de sus juguetes y salimos a regalarlos a niños con menos recursos. Creo que es la última rabieta que recuerdo de él.

Y hoy día observo que a veces mis nietas intentan "probar su capacidad de manipulación" con su madre (mi hija), y rápidamente descubren que la estrategia no funciona. Afortunadamente, al ver que no funciona, pasan página, y son capaces de seguir interactuando de manera adecuada y mostrar una conducta dulce y juguetona propia de los niños.

Comparto esta experiencia con humildad,  no creo que sea la forma ideal, ni quiero pretender dar "cátedra" en la materia, mi intensión es comentar que estos problemas de los que se quejan los padres actualmente no son nada nuevos; han existido siempre; y los padres debemos asumirlos como parte del rol que nos corresponde ejercer, el de EDUCAR Y DISCIPLINAR; con una actitud coherente sin entrar en el juego de los hijos, siempre desde el amor pero sin permitir manipulaciones y evitando la permisividad que puede llevar a reforzar comportamientos inadecuados en los hijos. 

Hace falta mucha paciencia, ganas, respeto y amor...

Cómo enfrentas tus las rabietas de tus hijos? 

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