lunes, 11 de noviembre de 2013

La obesidad en niños y adolescentes



Recuerdo que cuando mis hijos eran pequeños una de sus comidas más apetecidas los fines de semana era hamburguesas o pizzas en uno de esos lugares de comida rápida que están por todo el mundo. No sólo era comer hamburguesas o pizzas, era comerlas ahí!!. 

Sabes que este tipo de lugares poseen más de 31.000 restaurantes (por llamarlos de alguna manera) en 120 países... increíble...! y por supuesto son un atractivo especial para los niños ya que gran parte de sus estrategias de marketing están dirigidas a ellos... un ejemplo muy claro es la "famosa cajita feliz" para así desarrollar “niños consumidores”.

Recuerdo ver a muchos niños interesarse más por la sorpresa que venía en la caja que por la comida. La estrategia consistía en asegurarse consumidores habituales los cuales, una vez adultos, llevarán a sus hijos a los restaurantes y el ciclo se volverá infinito... que horror!!

Tal vez pienses que no se puede luchar contra esta realidad y no es mi intención. Mi deseo es darle a nuestros hijos otras oportunidades y alternativas de alimentación; los niños deben saber el porque no es recomendable comer en ese tipo de lugares de manera frecuente y si es recomendable comer una buena hamburguesa o pizza preparada en casa o en algún restaurante de mejor calidad.

Si se consumen alimentos hipercalóricos en forma habitual el resultado es obvio: sobrepeso y obesidad con sus complicaciones inmediatas: hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares entre otras. Esto para los adultos es fatal, pero para los niños es imperdonable.

Los factores que pueden predisponder que un niño se convierta en obeso son: que los padres sean gordos, inadecuados hábitos de alimentación en la familia, es más frecuente cuando la madre es la obesa, en virtud de que ella es la que convive mayor tiempo con el niño. 

Actitudes sedentarias como comer golosinas delante del televisor, en el automóvil y durante los juegos de salón o de mesa la favorecen. Se evidencia una relación positiva entre niños que ven excesivamente la televisión, que hacen poco deporte, y que consumen poca fibra con la obesidad

Por tanto es necesario inculcar a los niños, desde edades muy tempranas, los beneficios del ejercicio y una dieta sana y equilibrada rica en fibra.

Debemos modificar los hábitos nutricionales de la familia, principalmente en nosotros los padres, recordar que somos el ejemplo a seguir; y limitar el consumo exagerado de alimentos.

Debemos lograr que nuestros niños se acostumbren a comer de todo y en su justa medida, y estimularlos en la práctica regular de actividad física y deporte. 

Alimentar adecuadamente a los niños desde su nacimiento y durante los primeros años de vida, es la mejor forma de impedir que aparezca la obesidad y conseguir que desarrollen hábitos saludables que los acompañen en su vida adulta. 

Y si en definitiva logramos que nuestros hijos desarrollen hábitos alimenticios saludables les habremos legado, después de la educación, la mejor herencia que cualquier padre puede obsequiar a sus hijos....SALUD!. 

Y tú, tienes una dieta apropiada para ti y tu familia? cuidas tu salud y la de los tuyos? Cuéntamelo todo aquí o al correo: mquemadres@gmail.com

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Fuentes:

Imagen obtenida de intenet