jueves, 7 de noviembre de 2013

La experiencia de Emigrar


Vivimos inmersos en un intercambio cultural como nunca antes, si se tiene en cuenta los desplazamientos propios producto del mundo globalizado y la necesidad de muchos de salir de sus países de origen en busca de "otra vida". 

Producto de la situación económica-laboral actual, España vive un proceso migratorio; españoles que salen del país con la expectativa de conseguir empleos en su sector (de acuerdo a su formación) de forma más fácil y con sueldos más acordes a sus expectativas. Sin embargo esta realidad es bastante reciente. 

Hasta hace escasos 5 o 6 años, la situación era totalmente inversa. Personas originarias de otros países, sobre todo Sur América y Centro América venían a España en busca de un mejor futuro.


Y es justo sobre ésta circunstancia que os voy a comentar, por supuesto, son mis experiencias; sin embargo, estoy segura que en muchos aspectos coincidirán con los sentimientos de muchos que por alguna razón salieron de sus países de origen en busca de otra vida y persiguiendo sus sueños.

Empiezo diciendo que hoy, aquí y ahora me siento FELIZ!; sin embargo, llegar a éste bienestar ha sido producto de un camino largo y a veces bastante empedrado que me ha facilitado muchos conocimientos y una gran riqueza emocional.  

Tuve la ventaja de emigrar con mis hijos, lo que supuso un gran apoyo emocional; sin embargo, dejar lo que había sido mi vida para empezar de cero fue una cuesta difícil de escalar. Y como en todo proceso de perdida (la perdida de tu vida anterior) debes vivir tus duelos.

Me enfrenté al duelo por la perdida de los seres queridos, la lengua, ya que en Catalunya se habla Catalán y si bien es cierto todo aprendizaje es riqueza cultural, enfrentarse con esa barrera adicional no hacía las cosas más fáciles. La cultura española y europea, los hábitos, las formas de relacionarse, el estatus social, el contacto con el grupo social, etc.

Recuerdo una tarde que me senté en el banco de una plaza a llorar, sentía una sensación de desarraigo e impotencia, sentía que no pertenencia a nada, nadie me conocía, nadie confiaba en mi, nadie me ofrecía una oportunidad; claro, no formas parte de nadie!. 

En ese momento, extrañé muchísimo un saludo, encontrarme con alguien en la calle y que me respondiera con una sonrisa, que me llamaran por mi nombre, esos pequeños detalles que en mi país daba por hecho y sucedían de forma automática casi sin darme cuenta y ahora significaban un mundo para mi. 

Otro aspecto muy importante fue el tema legal-laboral; lógicamente hacer todo el proceso (que no es nada fácil) para legalizar la situación de residencia, y homologación de las titulaciones universitarias con la esperanza de lograr un empleo de acuerdo a tu formación y expectativas; y entonces luego encontrarse que en general como nadie te conoce, ni valora la experiencia que has tenido en otro país, estas así como en "cero". 

Después de asumir esa realidad, reflexioné y me di cuenta que Yo era mucho más que unos documentos y unos títulos universitarios; era una Persona y tenía que luchar con las herramientas y recursos que tenía en ese momento. Trabajé en varios trabajos que nunca pensé sería capaz. aparqué por un tiempo mis necesidades profesionales y aquella sensación de estar poco valorada... pero lo logré!, y ahora echando la vista hacia atrás me siento orgullosa como Ser Humano. 

Poco a poco y con mucha ilusión, empecé a fabricarme mi experiencia y a mostrar mi potencial profesional; y un día después de intentarlo mucho, tuve mi oportunidad. Obtuve un puesto de trabajo acorde a mi formación y aspiraciones económicas. Y con el transcurso del tiempo, y la vivencia propia del día a día te vas adaptando hasta que una mañana te despiertas y sientes que estas en casa.

Ya instalada "emocionalmente en mi casa", decidí colaborar de manera voluntaria con asociaciones que trabajaban en la integración de personas inmigrantes, compartiendo mi experiencia y mediando sus procesos de duelo. Una de las muchas actividades consistía en realizar talleres de convivencia para que de manera simbólica  se despidieran de sus países de origen e "hicieran las maletas". Se trabajaba qué "emoción, sentimiento traer en la maleta" y en su mayoría los diferentes grupos llegábamos a un acuerdo en cuanto lo que era necesario traer en la maleta: Ganas, Ilusión, Ambición, Humildad, Determinación y Perseverancia. Y es lo mismo que os recomiendo a todos aquellos que se plantean esta maravillosa aventura.

Recuerdo que por allá en el 2004, a una señora procedente de Bolivia le preguntaron que de dónde era y ella respondió ... 

"yo de corazón soy de aquí, porque es de aquí de dónde comen mis hijos". 
 

Nunca antes había escuchado una definición tan exacta sobre la integración en el país de acogida. Sí salimos a buscar una oportunidad de trabajo para poder proveer a nuestros hijos de alimento y la conseguimos...entonces somos de ahí!!



"Cada cosa que obtenemos en la vida no llega como un regalo... llega como recompensa al esfuerzo por alcanzarla!!

Anónimo


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