miércoles, 16 de octubre de 2013

Mi hijo pasa más tiempo online que en casa


Este es el comentario que escuché de una madre, un día en las puertas del colegio mientras esperaba a mis nietas. Lo cierto es que es muy preocupante!!
 
Los niños y adolescentes pasan parte de su vida en mundos paralelos como Twenti y Facebook, es una realidad imparable y parece que es irreversible. Y lo hacen cada vez antes, pese a que ambas redes sociales requieran de una edad mínima de 14 años o de autorización paterna. 

Actualmente más de 7.5 millones de usuarios de Facebook a nivel mundial son menores de 13 años y según datos publicados por Consumer Reports, en un 78% de los casos los padres han ayudado a sus hijos menores de 13 años a crear su perfil en esta red social, aunque de forma expresa se prohíbe en sus normas legales de uso; sobre niños, edades mínimas y redes sociales.Esta realidad plantea algunas interrogantes de no sencilla respuesta ¿deben realmente los menores participar en las redes sociales? ¿qué riesgos y problemas se derivan de ello?¿qué soluciones podemos plantear para evitarlos? 
 
Los principales riesgos para los niños y adolescentes en la red vienen de prácticas fraudulentas o peligrosas como, el descontrol de la edad, el phishing, robo de identidad, el cyberbullying o acoso cibernético, el acceso y uso de información no autorizada, difusión de fotos o material comprometido, etc. El sexting, acto de enviar mensajes o fotos sexualmente explícitos por medios electrónicos, sobre todo con el teléfono móvil. El grooming, comportamiento del adulto que se hace pasar por un menor para intentar tener una relación con un niño o adolescente, conseguir información, fotos e incluso quedar.

Observo con preocupación como los niños (y tristemente muchos adultos también) en reuniones familiares, menosprecian el momento y se pierden la riqueza de la compañía y el compartir por prestar más atención a un móvil o cualquier otro aparato electrónico; estar jugando con el móvil o “chateando” con amigos… parece que se la pasan viviendo en el “ciberespacio” ya que cuando están físicamente en algún lugar con alguien, prefieren estar en otro lugar con otras personas mediante “el mundo virtual”.

Mientras me dirigía al mercado a comprar observé a un grupo de amigos adolescentes sentados en una terraza; no eran menos de 10, todos jugando con el móvil, sin ninguna interacción personal entre ellos, pensé, que desperdicio de oportunidad de pasar un buen momento conversando con palabras “sin usar los dedos” y escuchar una sonrisa real, sin leer la típica frase “jajaja” en el móvil.

Parece que nuestra sociedad mientras más avanza en tecnologías, más involuciona en contactos humanos. Nuestros hijos se están perdiendo cada vez más de la interacción personal, el juego cara a cara entre amigos; el contacto real con el medio ambiente más allá de la escuela.

 
En días pasados leía en el Facebook de mi nieta donde le escribía a una amiga del colegio que la quería mucho, me pareció un detalle bonito, cuando le pregunté porqué no se lo decía personalmente en vez de escribírselo, me dijo que le daba “corte”; es decir, que se refugian a través de estos medios para expresar sentimientos genuinos, evitando el vinculo y la conexión emocional con otra persona cara a cara; con lo especial que es escuchar o decir “te quiero”.

Nunca, ningún mensaje enviado por cualquier medio puede sustituir el sonido de “campanas” de unas palabras cuando nos expresan sentimientos como un “te quiero” o comentarios positivos o motivantes. Sólo vasta mirar la cara de nuestros hijos cuando les decimos algo como “estoy muy orgullosa de ti”; y ellos también deben desarrollar la capacidad de expresar los sentimientos en la “vida real” y alimentar y estimular la afectividad. 
 
Nuestros hijos en la actualidad deben convivir en un mundo 2.0. (sitios web de intercambio de información), no obstante también deben aprender a desarrollar sus habilidades sociales y su conducta emocional. Vivimos en un universo tecnológico, los niños nacen en él, de hecho, en más de una ocasión sus primeros segundos de vida se observarán a través de una pantalla que grabe el primer llanto en alta definición y luego se envié al mundo a través del smartphone. 
 
Los ordenadores, internet, las redes sociales no son enemigos, sería iluso pensar así, pero es nuestra responsabilidad orientar a nuestros hijos acerca del uso de estas herramientas y recursos, otorgándoles el valor específico que tienen en nuestras vidas y que en ningún momento ese “submundo” puede sustituir o suplantar la riqueza de la vida real, es decir, el nutritivo amor familiar, el contacto personal, encontrarte con un amigo para jugar a la pelota o compartir un juguete, etc. ¿cómo sustituyes el beso de una madre, el abrazo de un amigo, el apretón de mano de un compañero, una verdadera mirada de ternura?.

Por mucho que evolucione las redes sociales, la sensación de una caricia no puede ser virtual, no se puede expresar la alegría con un mensaje por Facebook, y nunca se conseguirá sentir un abrazo a través de la red.

Si os ha gustado "Mi hijo pasa más tiempo online que en casa" y queréis contarnos vuestra experiencia o hacernos una pregunta, podéis escribirnos a: mquemadres@gmail.com

Os invitamos a formar parte de nuestra comunidad Facebook y regalarnos vuestro "me gusta": https://www.facebook.com/masquemadres 

Fotos obtenidas de internet

 
Ahora os dejamos unos segundos de reflexión...