lunes, 14 de octubre de 2013

Las diferencias culturales en la pareja...la condenan al fracaso?


Hace siete años una pareja muy querida se casaba en una bonita ceremonia a la cual asistí. La novia y el novio pertenecían a países diferentes. 
En un momento del banquete me acerqué al novio para felicitarlo y al preguntarme qué le aconsejaba, sinceramente le contesté. “…no es nada fácil aconsejar a una pareja que recién comienza pero si me lo pides, por experiencia lo que puedo decirte,  es que conociendo que vienen de culturas diferentes las comparaciones siempre aparecerán…yo hago las cosas así y tú estás acostumbrado a hacerlo de esta otra…” él sonreía y asentaba con la cabeza, yo continué diciéndole: “…cuando ocurra cualquier cosa en la que estén en desacuerdo recuerda: ni mejor ni peor, simplemente diferentes.

Aquella frase me acompañó mucho tiempo en mi propia vida e inmediatamente comprendí que no era necesario que las personas pertenecieran a culturas distintas para que esto se diera, también pasaba con una pareja donde los dos vienen del mismo país . El hecho de ser una pareja implica ya “ser diferentes”. La riqueza de una relación es el aporte de cada uno a su manera a un propósito común . Y pensé: cuánta gente hace de esto un problema, un obstáculo en su relación?, cuando en realidad es una riqueza que hará de la vida en común una aventura mucho más divertida.
 
Muchas parejas que conozco hacen de estas diferencias problemas insalvables, abismos donde ya no se podrán colocar puentes. Cosas como…claro, como lo haces tú es la mejor forma de hacerlo, cuando lo hago yo, todo está mal…” cuando lo que hay verdaderamente detrás seria : aunque lo hacemos diferente lo podemos hacer bien…es increíble la capacidad que tenemos los seres humanos dentro de la pareja para recibir las diferencias como amenazas personales. Entonces, están condenadas estas parejas  al fracaso?
Rotundamente NO. 
 
Acordarse qué te enamoró de la otra persona muchas veces es un ejercicio fantástico para demostrarte que generalmente nos llama la atención o nos enamora aquello que nos complementa por su variedad, por su diferencia. Es allí donde está el encanto…y porqué ahora te molesta tanto aquello que en su momento te enamoró?

Hace pocos días hablé con esta pareja, tienen ahora dos hijos preciosos y mi amigo cuando me vio me reconoció que ciertamente las diferencias habían salido a relucir en muchos momentos de su vida diaria pero siempre recuerda mis palabras de aquel día: “…ni mejor ni peor, simplemente diferentes…”, me alegro por ellos!
 
Que vivan nuestras diferencias!!!