sábado, 19 de octubre de 2013

Bienestar psicológico en el diagnóstico de cáncer de mama


Cuando se recibe un diagnóstico de cáncer de mama puede ser un momento angustiante y por eso, tal vez no sepan a quién recurrir para obtener ayuda. Generalmente la angustia continúa incluso después de haber superado el impacto inicial del diagnóstico. 

A medida que las mujeres comienzan lo que con frecuencia es un largo proceso de tratamiento, pueden enfrentarse a nuevos problemas; sensaciones de miedo (a la muerte, a la recurrencia de la enfermedad), tendencia al aislamiento, cambios en la imagen corporal, alteraciones de la feminidad y de la sexualidad


Todas estas situaciones, si no se manejan de manera adecuada, tienden a dañar la calidad de vida porque afectan el funcionamiento normal de las emociones, la salud mental y la actividad social.

El cáncer como enfermedad crónica impone también estrictas e inmediatas demandas a la totalidad del sistema familiar. El apoyo social está íntimamente ligado al afrontamiento, en general, y al caso de la enfermedad crónica, en particular. En términos cognitivos, el apoyo social toma en consideración su propia dimensión subjetiva (apoyo percibido), ya que esta percepción es, precisamente, la que se considera promotora de la salud.

Un diagnóstico de cáncer de mama puede afectar seriamente el funcionamiento psicológico de una mujer, lo que a su vez puede poner en peligro su salud física

Esto no tiene por qué ser así. Las mujeres que buscan ayuda de psicólogos autorizados para ejercer y con experiencia en el tratamiento del cáncer de mama, pueden usar la conexión cuerpo-mente en beneficio propio para mejorar su salud mental y física.

Los psicólogos suelen formular a las mujeres preguntas abiertas acerca de sus suposiciones, ideas para vivir una vida más plena y otros asuntos. Si bien los pensamientos y sentimientos negativos se abordan, la mayoría de las intervenciones psicológicas se concentran en la resolución de problemas a medida que las mujeres enfrentan un nuevo desafío.

Una combinación de tratamiento individual y de grupo a veces funciona mejor. Sesiones individuales con un psicólogo autorizado para ejercer suelen recalcar la comprensión y modificación de los patrones de pensamiento y de conducta. El tratamiento psicológico de grupo con otras personas que tienen cáncer de mama les da a las mujeres la posibilidad de brindar y recibir apoyo emocional, y aprender de las experiencias de las demás. 

Para ser más eficaz, los grupos deben estar conformados por mujeres que están en etapas similares de la enfermedad, y estar guiados por psicólogos u otros profesionales de la salud mental con experiencia en el tratamiento del cáncer de mama.

Las intervenciones psicológicas, que son dirigidas a individuos o grupos, se esfuerzan por ayudar a las mujeres a adaptarse a sus diagnósticos; a sobrellevar el tratamiento y a aceptar el impacto de la enfermedad en sus vidas. Estas intervenciones ofrecen a los psicólogos una oportunidad de ayudar a las mujeres a entender mejor el cáncer de mama y su tratamiento. 

"No hay mujer más bella que aquella que día a día lucha por su vida"
Juntos contra el cáncer


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Imágenes obtenidas de internet